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PRACTICA SEMESTRAL

JUSTIFICACIÓN FORMAL (estética y decisiones de lenguaje)

A nivel formal, la serie se apoya en una estética directa: fondo casi neutro, encuadres limpios, fragmentación del cuerpo y una puesta en escena sencilla pero muy controlada. Me interesa que la imagen se parezca a un “código reconocido”

Todo empezó hace años, casi sin darme cuenta, cuando hice una pequeña serie de autofotos con el móvil que nos mandábamos entre amigas. Era un juego de dobles sentidos con objetos cotidianos y partes del cuerpo. De ahí me quedó especialmente una imagen: una lata de Almejas Machas en mi regazo. “Almejas” ya sabemos a qué suele aludir culturalmente, pero en mi caso “macha” añadía otra capa: conectaba con una necesidad personal de reivindicar una masculinidad propia, no como orientación sexual, sino como una forma de estar que muchas veces había tenido que ocultar según el entorno.

Cuando llegué a la PEC 3 (género y disidencias sexuales), esa fue mi primera idea de proyecto, pero vi que necesitaba más tiempo y desarrollo, así que la aparqué. Para el trabajo final recuperé esa intuición y la llevé más lejos. Lo que me interesa no es “representar” identidades por cubrir una lista, sino señalar cómo se construyen ciertas miradas y cómo el género aparece ahí como guion, como pose y como expectativa.

JUSTICACIÓN CONCEPTUAL

En un primer momento quise abordar el cruce entre comida, erotismo y estereotipos trabajando con una diversidad amplia de identidades de género. Pero la parte práctica se me complicó: aunque conozco personas del colectivo, no tengo con todas una relación lo suficientemente cercana como para pedirles implicarse en un proyecto que además exigía tiempo, confianza y exposición. Con el margen real que tenía, opté por reformular el enfoque.

Así, el proyecto se desplazó hacia un terreno que podía sostener con más coherencia y control: usar los códigos más comunes del imaginario heterosexual masculino —los estereotipos visuales de comida “erotizada”, el lenguaje del porno mainstream y el morbo aprendido— para desvincularlos de su imposición, darles la vuelta, tensarlos y ponerlos en evidencia. Me interesa trabajar desde un código visual “reconocible” (publicidad, foto amateur erotizada, porno mainstream) para que el espectador entre rápido en la lectura… y justo ahí forzar el giro: que lo que debería ser morboso empiece a volverse raro, estética algo Kinki,  incómodo o incluso ridículo.

En ese punto me vinieron con claridad dos referentes del imaginario visual que he consumido durante años por mi trabajo en moda: las campañas de American Apparel y la estética de Terry Richardson. Por un lado, American Apparel construyó gran parte de su identidad con imágenes de apariencia “casera” (flash frontal, encuadres directos, erotismo inmediato), pero muy marcadas por una lógica de provocación y sexualización que fue ampliamente criticada y, en algunos casos, sancionada por su carácter explícito y objetualizante.  Por otro lado, Richardson popularizó durante años un lenguaje muy similar en fotografía editorial y de celebridades (frontalidad, crudeza, erotismo directo), y su figura quedó fuertemente cuestionada por acusaciones públicas de conducta sexual inapropiada. Aunque no comparto ese marco ideológico, esa estética me resulta útil como herramienta: la tomo como “caballo de Troya” para hablar desde dentro del código y subvertirlo.

American Apparel: what are we really being sold?

American Apparel: ethical clothing, unethical advertising? Credit: Photo: American Apparel https://www.telegraph.co.uk/women/womens-life/11022628/American-Apparel-sex-row-what-are-we-really-being-sold.html

La fragmentación del cuerpo (sin cabeza, sin identidad clara, recortes que eliminan contexto) no es casual: el cuerpo aparece como superficie donde se inscriben normas y expectativas, no como “esencia” individual. En ese sentido, el género se entiende como una actuación aprendida, sostenida por repetición de gestos, poses y signos (Butler, 1993). La fotografía funciona aquí como un escenario donde la identidad se performa y se construye, más que como un “retrato verdadero” del sujeto (Nancy, 2006; Albarrán, 2012). También trabajo desde la idea de que toda imagen fotográfica —incluso cuando parece “natural”— implica recorte, dirección y construcción de sentido (Fontcuberta, 2016).

Aspectos técnicos

La serie está realizada con Nikon D90 y un objetivo zoom versátil (50–80 mm), buscando un encuadre cercano que recorte el cuerpo y elimine contexto. La toma se plantea en interior con un set controlado y una iluminación intencionadamente frontal y “cruda”, asociada a estética de flash amateur/publicitaria, para reforzar el tono directo y poco “romántico” de las escenas.

Iluminación en set

  • Flash directo como luz principal para generar sombras duras, brillos y una presencia material muy evidente (piel, comida, texturas).
  • Luz indirecta rebotada al techo para suavizar ligeramente el contraste y evitar que el fondo se hunda del todo, manteniendo una lectura limpia del plano.
  • Se prioriza fondo neutro y espacio mínimo para que el foco visual sea el gesto y la relación cuerpo–comida, sin distracciones.

Óptica y encuadre

  • Rango 50–80 mm para comprimir un poco la perspectiva y favorecer el recorte/fragmentación (torso, manos, piernas), reduciendo la identificación del sujeto y acentuando la idea de cuerpo como superficie y código.

Posproducción PSD

  • Desaturación: rebaja el “apetito” publicitario del color y enfría el atractivo inmediato, empujando la imagen hacia el extrañamiento.
  • Sobreexposición +1/3: limpia el blanco, aplana parte del volumen y da un aire de catálogo/estudio que contrasta con lo explícito de las acciones.
  • Balance de blancos hacia luces cálidas: mantiene una calidez artificial (tipo flash doméstico) que evita el dramatismo “artístico” y refuerza el registro cotidiano.
  • Retoque leve de piel con paso alto invertido: unifica textura sin borrar del todo la materialidad del cuerpo, manteniendo poros, brillos y la sensación física necesaria para la lectura crítica.

SERIE FOTOGRÁFICA: BREVE LECTURA POR IMAGEN

Almejas machas

Esta imagen parte de mi foto antigua y la reactiva con una lectura más consciente: un torso con el pecho anulado por una banda y, en la zona genital, la lata de “Almejas Machas”. El gesto opera como choque entre signo y cuerpo: “almeja” como metáfora sexual aprendida y “macha” como palabra que desordena el guion de género. La banda no solo oculta, también “aprieta” la identidad: habla de cómo el cuerpo se disciplina para encajar en categorías visibles. La identidad aparece como construcción social y visual, no como algo puro o aislado (Butler, 1993; Nancy, 2006).

Almejas Machas, Cristina Clemente,2026

Fresas con nata

Aquí un hombre reproduce una postura asociada a lo femenino (o a una feminidad estereotipada) y desplaza el gesto sexual hacia la comida: en vez de genitalidad explícita, introduce los dedos en un bol de fresas con nata. El resultado se queda entre lo cómico y lo incómodo: lo erótico no desaparece, pero pierde “dignidad pornográfica” y se vuelve torpe, pegajoso, demasiado literal. Me interesa esa inversión porque evidencia que el morbo no está en el objeto, sino en la mirada que lo codifica. El cuerpo funciona como campo político donde se cruzan deseo, control y representación (Pultz, 2003).

.      Fresas con Nata, Cristina Clemente, 2026

Fondue I

Una mano de mujer con uñas rojas estruja tres salchichas mientras el queso cae encima. La imagen toma un lenguaje visual clásico de erotización de alimentos (lo fálico, lo chorreante) pero lo vuelve demasiado evidente: la presión, la masa y la textura generan una sensación casi grotesca. La idea no es negar el placer, sino mostrar cómo se fabrica el código y cómo puede volverse inquietante cuando se exagera o se desplaza. El cuerpo y los objetos aparecen como instrumentos dentro de una economía de poder y mirada (Pultz, 2003).

Fondue II

En esta imagen aparece un pie masculino sexualizado desde códigos femeninos: uñas pintadas, gesto delicado, y a la vez vello y pierna “de hombre” sin disimulo. La fondue cae y mancha: lo sensual se vuelve viscoso, excesivo. Un botín dorado de tacón introduce el fetiche como signo rápido, pero el conjunto no busca seducir sino tensar: la escena queda suspendida entre el glamour y el absurdo. Me interesa mostrar el género como “guion” de accesorios y poses, algo que se aprende y se repite más que una verdad interior (Butler, 1993; Albarrán, 2012).

.               Fondue I, Cristina Clemente, 2026

.                Fondue II, Cristina Clemente, 2026

Porra con chocolate I

En esta foto no se distingue el sexo de la persona: solo un torso de espaldas (del cuello a las nalgas, Inspirada en una foto de Ren Hang). De lo alto del trasero desciende una porra con chocolate chorreando. La ambigüedad inicial activa el guion del espectador: intenta clasificar, anticipar, sexualizar. Justo ahí aparece el “truco”: la escena remite a clichés pornográficos pero no entrega un cuerpo legible ni una narrativa cómoda. El retrato deja de ser “sujeto” para volverse puesta en escena de códigos sociales (Nancy, 2006; Fontcuberta, 2016).

Porra con chocolate II

Un rostro masculino con bigote, maquillado con labial corrido y rímel, aparece sujeto por una mano que tira del pelo de forma violenta, mientras otra mano sostiene la porra con chocolate. Es una sátira directa de imágenes heteromasculinas de felación, pero con inversión de rol y con un punto de exceso que rompe la fantasía: el maquillaje corrido, el gesto forzado y la comida dulce generan una mezcla entre porno, performance y parodia. La imagen busca tensar el placer como “mandato” y evidenciar el mecanismo: quién mira, quién domina, quién es objeto. La identidad se performa ante la cámara como teatro entre lo público y lo íntimo (Albarrán, 2012; Butler, 1993).

.      Porra con Chocolate I, Cristina Clemente, 2026

.     Porra con Chocolate II, Cristina Clemente, 2026

REFERENTES

Además de los referentes ya comentados (campañas de American Apparel y la figura de Terry Richardson, como estética de erotización frontal), he revisado también la obra de Ren Hang, Sarah Lucas, Juergen Teller, Giuseppe Palmisano y la performance de Natalia LL. Me interesa cómo sus trabajos tensionan el cuerpo, el deseo, el humor y lo abyecto, y cómo la puesta en escena puede reprogramar los códigos de género y sexualidad desde la exageración, la ironía o el desplazamiento de contexto (Fontcuberta, 2016; Pultz, 2003).

Chicken Knickers, Sarah Lucas,1997 https://oglobo.globo.com/cultura/artes-visuais/pioneira-da-discussao-sobre-genero-sarah-lucas-ganha-retrospectiva-23093201
Untitled, Ren Hang, 2014, https://www.artsy.net/artwork/ren-hang-ren-hang-untitled-108

Sztuka postkonsumpcyjna/Arte postoconsumista, Natalia LL, 1972-1975, https://www.m-arteyculturavisual.com/2013/04/04/natalia-ll-el-rostro-y-la-voz-del-protofeminismo-polaco/

           Marc Jacobs SS2008 Campaing, Juergen Teller, 2008, https://www.theguardian.com/fashion/2023/dec/18/juergen-teller-finds-beauty-in-the-most-mundane-moment-a-photographer-like-no-other

ESPACIO EXPOSITIVO

Fotografía expuesta estilo cartelería publicitaria, en pared vertical , iluminación directa.

BIBLIOGRAFÍA

Albarrán, J. (2012). Del fotoconceptualismo al fototableau. Fotografía, performance y escenificación en España (1970–2000). Universidad de Salamanca.

Butler, J. (1993). Cuerpos que importan: Sobre los límites materiales y discursivos del sexo. Paidós.

Fontcuberta, J. (2016). La furia de las imágenes: Notas sobre la postfotografía. Galaxia Gutenberg.

Nancy, J.-L. (2006). La mirada del retrato. Amorrortu.

Pultz, J. (2003). La fotografía y el cuerpo. Akal.

Warr, T., & Jones, A. (2006). El cuerpo del artista. Phaidon.
Olveira, M. (2007). La pertinencia del paradigma feminista. En VV. AA., La batalla de los géneros (p. 14). Centro Galego de Arte Contemporáneo.

 

 

 

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